El Movimiento Poético Mundial (World Poetry Movement-WPM) celebrará en toda España su llamamiento internacional CONTRA EL FASCISMO, una Acción Global que se celebrará en noviembre en todo el mundo y que en nuestro país tendrá el sub-lema de LA CULTURA EN HUELGA.
La declaración fue aprobada tras la reunión virtual del Comité Coordinador del Movimiento Poético Mundial, celebrada el pasado 6 de septiembre, en la que participaron una veintena de poetas y representantes internacionales, entre ellos Biljana Milovanovič, Najwa Juma, Imdad Aakash, Jorge Torres, Cao Shui, Vo Thi Nhu Mai, Rati Saxena, Maribel Mora Curriao, Christos Koukis, Marty McKenna, Irum Fatima, Mohsen Rahjerdi, Ahmed Zaabar, Oumar Farouk Sesay, Oscar Saavedra, Fernando Rendón, Rudy Rodríguez, Gloria Chvatal y Alicia Martínez, representante española.La poesía como resistencia frente a la deshumanización
El Comité Coordinador manifestó su preocupación por las guerras, el genocidio al pueblo palestino, las amenazas capitalistas sobre distintos territorios, la crisis ecológica, la situación de las personas migrantes y refugiadas y el avance internacional de movimientos de ultraderecha y discursos de odio.En su declaración, el WPM reivindica a la poesía como “voz de la conciencia planetaria” y llama a construir una red mundial de solidaridad capaz de responder desde la cultura a la violencia y la deshumanización. El manifiesto concluye convocando a poetas, colectivos culturales y ciudadanía a participar en una gran acción internacional por la paz durante el próximo mes de noviembre.
La acción se celebrará en más de 15 municipios en España en la primera quincena de diciembre sumándose así a las acciones por la Huelga General de la Confederación de Sindicatos de Inquilinas de España. El comunicado de la acción ha sido redactado por la activista y poeta, Rocío Nogales Muriel.COMUNICADO
Como artistas y agentes de la cultura hemos sido parte del movimiento 26-S por un sistema justo de vivienda desde su comienzo. Hemos estado allí porque lo que hacemos y cómo lo hacemos, nuestras propuestas y los cuestionamientos que conllevan articulan anhelos y vehiculan mensajes, además de aligerar la carga de la protesta sostenida y alegrar los corazones. Este mismo hacer de artistas y agentes culturales nos capacita para mediar en necesarios diálogos (por ahora en su mayoría inexistentes) con otros agentes sociales, así como del propio movimiento. La experimentación con nuestros lenguajes, formatos y mensajes forman parte intrínseca de lo que también supone una experimentación social que hoy desborda las calles. Poesía y literatura, performance, música y canto, vídeo y cine, pintura y dibujo, constituyen desde el principio actos sustanciales que nutren esta movilización.
Honremos, a través de nuestro apoyo a esta huelga general, la voz común que nos atraviesa. Ofrezcámonos parar para llamar a las cosas por su nombre y, desde ahí, apelar a la humanidad que también nos atraviesa, a pesar de los obstáculos que el aislamiento, el individualismo y el miedo suponen. Hablemos, negociemos y entendámonos: atrevámonos a salir de las cámaras de eco donde resuena solo lo que queremos escuchar para generar alianzas, a veces también incómodas, que tutelen derechos y recuerden responsabilidades compartidas. Todas las crisis están interrelacionadas y el rentismo exacerbado es una forma más de acumular de manera desmedida que, a la larga, se volverá contra hijos y nietos de quienes hoy se lucran para alimentar un ente abstracto llamado mercado financiero. Aprendamos nuestros límites antes de exigir a los demás y, en común, definamos aquellos que tenemos que aplicar para que el bienestar no se concentre en unas pocas empresas o manos.
En un momento álgido de negociaciones presupuestarias a nivel europeo y ante la certeza de que el arte y la cultura libres de censuras y apoyadas por sus comunidades son consustanciales a los sistemas democráticos, ejerzamos nuestro derecho a la huelga como trabajadoras y trabajadores de la cultura junto a otros muchos millones de trabajadoras y trabajadores. Desde el arte y la cultura conocemos bien la precariedad laboral, la inestabilidad y la intermitencia, así como el multiempleo para acabar siendo “trabajadores pobres” a fin de mes. La mercantilización progresiva de nuestro derecho a la vivienda también impacta nuestra posibilidad de trabajar al limitar nuestro acceso a espacios de creación e intercambio, además de a la posibilidad de vivir de forma digna. Esta vivienda y los espacios en los que trabajamos es a lo que dedicamos (como el resto de personas que viven en España) la mayor parte de nuestros salarios e ingresos.
Por esto, luchar por un sistema de vivienda que equilibre las necesidades de un lado y otro a la vez que limita los excesos (que todos sabemos cuáles son) es urgente y es ahora.
Por esto, te invitamos a que te unas a la huelga general del 11 de noviembre.


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