Con la cara de idiota que me corresponde

esbozo la sonrisa en plena calle.


Son las miles de rabia contenida

he tomado tranxilium esta tarde

y la pena de cuajo no se resiente.


Se ha sentado junto a mí

en pleno disimulo,

yo soñaba bautizar muchos negritos

le cuento

mientras me eructa el café de las siete

en bocaprimavera.


La calle es un hospital

donde me acoges,

en tanto,

Orfeo me disuelve cítaramente.


S. Manrique.

3 comentarios:

pepe montero dijo...

Es verdad. A todos nos corresponde una cara de idiota. Yo, ahora, me estoy mirando la mía; de frente, y con los dos perfiles. Esa cara, si está seria, vale. Se ve como cincustanciada y distante. Pero si sonrío, ay si sonrío. Me entran ganas de decirle: pero, ¡idiota!, cuando vas a ir al dentista con esa bocadescapullada.

Bueno,muy bueno, Sagra.

columna dijo...

Gracias Pepe, la verdad es que pasados unos años no hace falta a veces ni mirarse en el espejo que cada día es mas cruel, el careto se siente solo. Eso sí, nada que no pueda remediar un buen vino.
Sagrario.

norberto dijo...

Sagrario, desgarrador el poema. Tienes la pluma con el rojo y el negro en alto contraste. Pero Orfeo siempre me ha parecido un pringao que no supo dar lo que tenía que dar cuando le toco. ¡No te dejes citarizar por ese depresivo de habas!
Un abrazo maestra
Norberto