lunes, 18 de octubre de 2010

TRINOS DE PAPEL


Vienes...ven.

ven a descubrir que sólo tú te amas.


Has venido a contarme

que te besan.

Total que estás muy sólo.


Has venido a contarme

que te engordas.

Total que me deseas.


Será porque soy mala

que te llamo

cuando no puede ser;

y te adivino

jugando al disimulo

mientras hablo.


Sin duda te haces viejo,

sin duda estás amando,

sin duda alguna noche

te lloro demasiado.

Será que tú me engañas,

como yo a tí te engaño.


Será que nos sabemos

y el sueño es a soñarnos.


Pilar Manrique

sábado, 16 de octubre de 2010

NOTICIA NATURAL


Abrazarte al salir junto a la puerta,

en camisón, descalza, despeinada,

blanda y mimosa de haber sido amada,

tibia de sábanas y mal despierta.


Y respirar en tu pechera abierta

la leve y tenebrosa bocanada

que sube de tu sexo caldeada

oliendo a pozo y algas y agua muerta;


oliendo a hongos metálicos, a fosa,

a sombra macerada, a exangüe yodo,

a fiebre en pena, a fósiles humores,

a exhaustos émbolos y a cal mucosa


-y añorar todo el día de este modo

una perversa Ítaca de olores.
Tomás Segovia.

lunes, 11 de octubre de 2010

NO TE OLVIDES NADA


Se lo dije en la puerta:

¿No te olvidas nada?



Metiste en la bolsa de Simago

cuatro años en común

y un futuro caducado.



Mis ilusiones, como ocupaban poco,

las guardaste en el bolsillo de la chupa.



Tu amor por mí,

que parecía tan abultado,

ya has visto que bien dobladito

te cabe en el monedero.



Mi corazón te lo metí en la guantera

porque a mí ya no me sirve.



El eco de tus te quiero

iba en el tarro de Nocilla

pero seguramente cuando llegues

se habrá evaporado.



En el maletero

van dos cajas

llenas de mentiras

por si te sirven

para algún otro.



El sexo compartido lo puedes tirar

porque huele a podrido.



Los hijos que no tuvimos,

las promesas por cumplir

y la confianza traicionada

van en el asiento de atrás.



Lo mucho que te quiero

te lo mandaré cuando te olvide,

para que te eches unas risas.



No, ya está todo

me dijo.



Y la muy cabrona se había dejado

su olor encima de mi almohada.



Salva Dávila.