Luces de neón

iluminan contornos.

La pasión, acaricia

un vaso de tubo abandonado.

Como lo fué mi cuerpo

o pudo ser el tuyo.

La vida en la calle,

(un sonido de tacón incomprendido)

golpea,

las últimas horas de la tarde.

El amor, y las nuevas leyes

que algunos no quisieron aceptar.

Otra vez la pasión,

los pantalones besando el suelo

la camisa abierta de par en par.

Detrás de la puerta...

la vida y otro atardecer

que no contemplaremos.


Paco Peco

9 comentarios:

columna dijo...

Las pasiones a veces se redimen con golpe de cristiano familiar.
Otras veces, las más atrevidas, las más cruentas, nos cuentan lo que realmente sucede, los hechos desatados.
S.Manrique.

}(((º) dijo...

Saludos;que a los locos nos cubra la suerte
Muy bueno Paco.

Anónimo dijo...

Bien, Paco.Un poema incisivo con aire renovador. Saludos.
Nenamala.

LUIS ROSER RODRIGUEZ dijo...

Tuve la ocasión de que Pacus me leyera este poema, nada más escribirlo.
Estaba yo en la parada del autobús, esperando el 35 y todavía después de hablar con el me quedé pensando en aquellas palbras.

En este poema, que acababa de escuchar, que me sugirio que lo más cotidiano a veces puede ser lo más belllo y lo más connovedor.

Aunque a veces todo esto sea un poco sórdido.

Felicidades P. Pecus

Anónimo dijo...

Liberado el blog de la llave de los carcelarios da paso a ésta entrega de librepensador.
S. manrique.

pepe montero dijo...

Bien por levantar la cuarentena de los comentarios.
Derecho de expresión.
Derecho de aprensión.

Anónimo dijo...

Buen poema. Estos ya son otra cosa. Sagrario "esta" (entrega)es adjetivo, va sin tilde. De nada.
Ana M.

LUIS ROSER RODRIGUEZ dijo...

No entiendo eso de que estos ya son otra cosa.
¿Cuales pués la otra cosa que no parece esta cosa?....

La creación es libre, no clasifiquemos tanto todo lo que hacemos....

Un cordial saludo

Anaís Pérez layed dijo...

Sordidamente perfecto y real como muchas madrugadas que vivivmos ya. Evoca desesperanza y sentimientos tristes, pero con una intensidad y autenticidad que escuece...
Un abrazo Paco