viernes, 30 de octubre de 2009


Llegué a saberme un mar

con su estatura

lo nací para mí

solitario y perfecto

por todos sus rincones

hice espuma.

Una tarde me trajo

su rumor más hermoso

y soñé que vivía

y su anónima voz

recuerdo desvelando

la nada

que era mía.


P. Manrique

9 comentarios:

Alberto dijo...

Existe una caracola por la que, en vez del mar, se escucha todo lo que quisimos ser y nunca seremos.

Alberto dijo...

Lo que poquísimos saben es que en el más recóndito de los lugares, tras un largo viaje por el desierto, existe otra caracola que nos susurra todo lo que jamás hubiéramos soñado ser, y sin embargo terminaremos por conquistar.

Mikaela-z dijo...

Y yo oigo la música junto con la canción y ese mar aveces silencioso, otras bravo, y otras tantas se funde con el cielo, y esa nada tan tuya, tand e todos.

Un besico Pilar Manrique, si nos lees.

Mikaela-z dijo...

Alberto me gusta lo que dices

Anónimo dijo...

Gracias a todos, os leo y en ocasiones escribo comentarios en vuestro bog, eso sí, siempre con respeto y afecto.
Pilar Manrique.

Rosa Ruiz dijo...

Que identificación más bella.

ferroviario pinelli dijo...

Qué romántico,
Como todo lo que sale de una mente brillante,
Me llena de sentimiento leerte...
Esas letras que entran en tu ser
Y se estacionan en la mente...
Gracias

pepe montero dijo...

Estás en vena, hermana Sagrario.

mundo momento utopikronometriko dijo...

Yo habito y hábito desierto
de soledad, espacio, mar y tierra.
Y entre ellos, la caracola se entierra
en espirales con un cierto

aire de vida en el que rueda
la caracola al llanto por la pena
que la ahoga, la asfixia y que la enciena
al ver desierto lo que queda.

En esta encrucijada pura
periódica encontró la cura

la caracola y viose sorprendida
cuando sabiose el centro de la vida.