SÍNDROME DE DIÓGENES

Tengo esperanzas
pues sé,
que cuando
las metáforas malolientes,
se escapen por debajo de la puerta,
los vecinos
vendrán a salvarme.

La soledad será la inmundicia
que nadie se atreverá a desempaquetar.

Entre las bolsas de plástico
y medio devorada por los gatos
la agonía.

Y en el dormitorio,
manifiestamente desordenado y sucio,
la ausencia
escrita con grasa en la pared.

Alejandro Pastor.

10 comentarios:

columna dijo...

Cuando París sea cargado en la última bolsa de basura que salga por la puerta será el tiempo de marchar. Mientras tanto, jugamos a volar y ardemos con París constantemente.
Poema contundente, igual que su autor.

Anónimo dijo...

No quiero que esteis tristes, antes de marchar llamar a mi puerta o a la puerta de los locos y nos comeremos juntos un trozo de tarta de chocolate. Un beso

Javier López Clemente dijo...

El lobo llegó a la casa para dejar su huella.
Te lo pone ahí, toma nota chaval.

Salu2 Córneos.

LUIS ROSER RODRIGUEZ dijo...

Hola Alejandro, me gusta verte por aqui...tengo la sensación de que a ti las metáforas no se pudren y que las aprovechas muy bien.

De todas formas, bien es cierto que si alguna nos molesta o nos incomoda lo más util es apartarla, quitarla de nuestra vista e incluso negarla.

¿ Pero hacemos lo correcto?, o solo son necanismos de defensa y autoafirmación....

Disculparme, anoché dormí mal.....
jajaja... es broma

Un saludo

pepe montero dijo...

No sé cuales son las mejores metáforas, si las que surgen a flor de piel, de hiel, o de miel.
Las metáforas las carga el diablo y pueden desgraciarte como estatuas del Duomo en cara de Berlusconi.

Anónimo dijo...

Hola Alejandro, "bienvuelto" a la casa, encantado/a de verte de nuevo. Siempre me resultas fantástico, cercano y evocador, en esta ocasion no podia ser de otra manera... y me recuerda un viejo poema que transcribo:
"Ayer,
deje mi caja en el pasillo
como si fueras a llenarla de besos
cuando volvieras...
Hoy la bajare a la calle,
el basurero
encontrara mi caja vacia
y llenará su cubo con mis versos."
Ramon Marcell.
Pues eso, me apunto al chocolate, es un mágnifico sustituto y una idea estupenda para una tarde de nieve, manta, sofá
y....
Bueno un abrazo, que me emociono...

Alejandro Pastor dijo...

Hola a todos:

Mil gracias a La casa de Zitas por colocarme un poema en su blog.

Sabeís que deseo lo mejor para este fantástico proyecto que habeís levantado entre todos.

Os sigo y seguro que vaís a dar mucho que hablar y que pronto sereís un referente.

De corazón:

Alejandro.

el uentes dijo...

¡Joder con el síndrome de Diógenes! Impone. Pero al margen, si se puede, siempre me he preguntado “purcua” a la obsesión por guardar o acumular cosas inútiles le pusieron el nombre del tipo más amante de la ligereza y el desapego. Parece que incluso fue un cachondo. ¡Cosa de los humanes!
Un abrazo:
norberto

Ramon Marcell dijo...

cuando las cosas se acumulan en el corazon, o en el hogar... a veces forma parte del mismo todo, impiden que nuevas esperanzas entren y se instalen.
Lo normal es que nos duela el abandono, la inmisericordia y por qué no la indigencia,el alma es vulnerable a los apegos y el corazón no deja de ser parte de nuestra cocina más íntima.
precioso el poema y !a por el estropajo! si limpias los cristales verás que fuera tambien nieva pero juegan los niños... Un beso desde mi fregadera llena de cahivaches.Ramon Marcell.

Alberto dijo...

Veo que a Nor, buen amante del sushi, le gustan las cosas -y personas- crudas, como le gustaban a Diogenes.
Tal como opinaba el Perro, se es como se come. Que placer, devorar la vida!! A mi aun no me gusta el sushi, aunque si el tartar, ¿sere un aprendiz de canibal en progresion?
Ramon, que bonito mensaje, desde mi ventana los niños tambien jugaban con la nieve, se lanzaban por un tobogan con forma de elefante (¿o seria un elefante con forma de tobogan?). Los niños tambien son un poco canibales, devoran la vida, juegan en lugar de resbalar, y si resbalan hacen del resbalon un juego.

Besos para ambos, Ramon y Nor.